domingo, 26 de mayo de 2013

El unicornio y su nuevo amigo .

El escenario está obscuro. El unicornio está allí pero no se distingue.

NARRADOR: había una vez un pequeño unicornio con una capa y una corona de flores..(La luz ilumina la capa color azul).

UNICORNIO: ¡Soy tan feliz de poder tener una capa mágica! (El unicornio salta alegremente por todo el escenario, botando flores de muchos colores, canta muy fuerte y no nota que a su costado se encuentra un dinosaurio. Al verlo ,el unicornio canta más y más fuerte. El dinosaurio lo mira fijamente. La luz se apaga sobre el unicornio y se enciende sobre el dinosaurio)

DINOSAURIO: Cantas muy mal, no estas afinado, eres irritable.( El unicornio se acerca hacia al dinosaurio.)

UNICORNIO:¿Te desagrado con capa? Pues me la quito por ti, y te ofrezco en adelante un poco de mis dulces. ¿No te gusto con mi corona de flores? Pues me la quito allá va , soy capaz por agradarte.

DINOSAURIO: Eso no servirá de nada (Risa diabólica.)

UNICORNIO: ¿Reír? ¿Quieres reír? ¿Que necesitas para reír mucho? (El unicornio río por dentro y se asoba por un breve momento el estómago, el dinosaurio sigue con la cara enojada. El unicornio comienza a saltar con una sola pata. El dinosaurio permanece serio. Luego se tira al piso y comienza a llorar.)

DINOSAURIO: Todos prefieren a los unicornios porque son dulces y amigables…nadie quiere ser amigo de nosotros porque algunos somos carnívoros.

(El unicornio se rasca su cuerno colorido, no sabe que decir .Retira una hermosa flor de su corona y se la regala. Extiende su mano y le ofrece un pañuelo al dinosaurio .Se seca las lágrimas, pero sigue llorando fuertemente. El unicornio mira hacia todas partes, tratando de encontrar alguna cosa que pudiera borrar su tristeza y su amargura.)

UNICORNIO: No llores más, yo sí quiero ser tu amigo.(el dinosaurio mira al unicornio fijamente.)

DINOSAURIO: ¿Lo dices enserio?

UNICORNIO: ¡Por supuesto!( El dinosaurio continua llorando y exprime su pañuelo.)

DINOSAURIO: ¿Estás seguro que quieres mi amistad?

UNICORNIO: Si quiero ser tu amigo ( El dinosaurio sonríe y lanza un pequeño brinco .)

DINOSAURIO: ¡Seremos los mejores amigos del planeta!(Ambos comienzan a reír. El unicornio lo abraza fuertemente al dinosaurio, ya que por obvias razones los dinosaurios no pueden dar abrazos. Salen saltando juntos. El unicornio tira su capa azul. La luz se cierra sobre la capa)

NARRADOR: Y fue así como surgió una gran amistad entre dos criaturas totalmente distintas, las cual duro durante toda la eternidad. Fin.

Mitzi Amairani Castellanos Méndez

Escupiendo realidades.

Quiero lanzarme al vacío, en este invierno frío.

He sido siempre tuya, ni el sol ni los astros me han absorbido.

Puedo percibir tus miedos, tu calor es mi consuelo después de lo vivido.

La obscuridad me acompleja, aunque a ti te hace sentir complacido.

Pero tu compañía me dice que podemos luchar aunque yo ya me he rendido.

Mis esperanzas están sujetas de tus bolsillos, en las palmas de tus manos me has acogido.

No partiré sin antes haberte dicho las cosas bellas que juntos pudimos haber construido.

Después de todos los complejos y temores habrán desaparecido.

Con mi ausencia, mi pasado quedara destruido.

Mi tristeza se retrata, en estas noches de amargura obscena.

mitzi castellanos

Fue un día del mes de junio

Fue un día del mes de junio, cuando Renata lo vio por primera vez. Ella acostumbraba desayunar todas las mañanas en el mismo lugar. Solía ser una persona muy solitaria, nadie quería hablarle. Pasaba cerca de las personas, siempre caminando de una manera misteriosa y con gran indiferencia hacia los demás, y hacia la vida misma. A veces las personas murmuraban de ella, por la forma tan particular de su ropa, hacia combinaciones extrañas con su vestuario.

Después de la clase de música, las cosas pintaban igual de ordinarias hasta ese momento .Ese día demoro un poco más de lo normal el autobús. El cansancio invadía lentamente su cuerpo, los automóviles con su ruido extremo agotaban su paciencia.

-Una tarde tranquila- dijo un sujeto con facha de vago y sonrisa brillante.

-Aquí, en el instituto, siempre es de la misma manera- respondió Renata con tono educado.

-Vine a refugiarme aquí un rato- anunció el joven.

-¡no me digas!-exclamó Renata, y se tapó la boca con la mano izquierda, en un gesto de asombro, que parecía, por un lado fingido, y que era, a pesar de todo verdadero.

- Es solo un rato.

-Hazlo por el momento que quieras- dijo Renata un tanto fastidiada de la presencia sospechosa de aquel tipo.

Retirando la mano de su bolsillo derecho, el joven comenzó a rascarse la cabeza de una manera tan insistente que parecía como si tuviera caspa.

-Usted es una persona muy soberbia y nada amigable- le dijo a Renata mirándola fijamente a los ojos.

-Pues mira: ¿Cómo quieres que sea?- pregunto en tono sarcástico.

-Quiero que seas una persona- replico el muchacho.

-Me parece que tienes razón- contesto Renata, pensativa, moviendo la cabeza.

La chica, entonces, dijo algo que al comienzo de esa charla improvisada había omitido. Era una tarde espesa, llena de ruidos, con un viento que lograba levantar el polvo de las banquetas, se aproximaba una tormenta fuerte.

El sujeto en esos momentos estaba obligado a desahogar su soledad. Intentaba encontrar a una persona que pudiera escucharlo sin interrupciones. Sin consejos, sin críticas.

Durante los primeros minutos las cosas se tornaban un poco tensas. Renata estaba molesta de que un tipo sin educación alguna le dijera lo que tenía que hacer. Estaba acostumbrada a que sus padres le dieran la razón de todo, a que los pocos amigos que conservaba gracias a su mal carácter no la contradijeran nunca, estaba acostumbrada a tantas cosas.

Mitzi castellanos

La tarde en que te perdí.

Otra vez nos encontramos aquí, frente a frente, como la primera vez.

Hubo un silencio incomodo más a o menos largo que intentamos evadir. Pero todo era diferente, ya no había más que ecos profundos del pasado.

-Es distinto todo – dijiste de manera fría.

Esas eran palabras que yo no quería oír, que no pretendía escuchar. Sentí como si mi mundo se viniera abajo, junto con las esperanzas de mejorar las cosas.

-Dame tu mano- te dije un poco decepcionada de tu actitud tan pesimista.

Tú no quisiste hacerlo, estabas enojada por razones que yo misma desconocía, a veces simplemente se te hacia tedioso darme explicaciones.

-¿Sabes algo?- te dije con la mirada hacia abajo, tratando de contener mis lágrimas.

- ¡Dime!- contestaste de la forma más desinteresada, solo mirabas a tu alrededor evitabas el cruce de nuestras miradas una y otra vez.

Tenía tantas cosas por decir, pero sentía esa bomba de tiempo, que me impedía hablar.

-Poco a poco hemos ido olvidando cosas- exclamé.

-¿quién tiene la culpa?-preguntaste un tanto molesta.

-¿La culpa de qué?-repliqué insegura.

- De que nos fuéramos distanciando- contestaste brevemente.

Yo te conocía lo suficiente, sabía que tus intenciones eran darle muchas vueltas al asunto, y finalmente hacerme sentir culpable. Lo sabía perfectamente, tantas largas discusiones por las mañanas y reconciliaciones por las tardes, me habían hecho capaz de poder intuir tus actos.

-las dos somos culpables-insistí rápidamente.

Pero tú solo querías tener el control de mí, disfrutabas mi frustración en esos momentos en los que me contradecías, quizá solo por diversión tuya. Era tu manera de poder captar mi atención, de poder tenerme atada a ti y lo sabias.

Esa tarde tenía una serie de confesiones que hacerte, mi objetivo era remediar las cosas, aunque tarde o temprano esto conllevaría más conflictos entre nosotras.

-Hay ciertas cosas que me irritan, deberías irlo sabiendo- agregaste, y de inmediato cambiaste de tema.

- Dime todo lo que sea necesario que sepa, no quiero mentiras, solo la verdad- insistí, mientras te miraba fijamente a los ojos.

Quería encontrarle un remedio eficaz y seguro a nuestra relación. Pero las horas pasaron, y lo único que tus labios pronunciaron fueron excusas y reclamos. Eran siempre los mismos, me enfadaba profundamente saber que nunca tenías razones para comportarte de la manera en que lo hacías.

Mitzi Castellanos

"Huesos y más huesos"

Este sábado dieciocho de mayo del presente año, me desperté muy temprano, pues tenía una cita a las nueve de la mañana con mis compañeros en el laboratorio de osteología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ubicado en el Ex-convento de Cuilapam de Guerrero.

Mi papá me llevó a este lugar, pero primero tuvimos que ir a dejar a mi mamá a La Trinidad, Zaachila, pues ella labora en la telesecundaria de aquella población. Y después nos fuimos a Cuilapam, pero llegamos muy temprano, entonces me dio mucho sueño y me dormí un ratito.

Ya eran como las ocho con cuarenta minutos, cuando mi papá me dijo que se tenía que ir a su trabajo. Me desperté bien, bien, y me fui a sentar a un árbol de la plaza del Ex-convento.

Pensé que estaba solita, pero de un taxi se bajó mi compañero Manuel, y de ahí comenzaron a llegar otros de mis amigos.

Como a las nueve de la mañana llegaron los profesores de antropología física, quienes nos habían invitado a ir a aquel laboratorio, y a las nueve y diez, ya que todos estábamos, nos fuimos adentro del edificio.

Héctor, quien es el encargado del laboratorio, nos dio una pequeña bienvenida y nos explicó más o menos cual era el motivo de la visita. Después de esto entramos al laboratorio, pero nos tuvimos que poner guantes y cubre bocas, por precaución.

Entonces nos mostró las herramientas que se utilizan en la limpieza de los huesos, que son llevados a aquel lugar por los arqueólogos, resultado de las excavaciones y rescates que se llevan a cabo en todo el estado; o también por los mismos antropólogos físicos.

Y después comenzamos a limpiar los huesos, que nos habían designado a cada mesa. Y por último nos explicaron los temas de tafonomía y algunos subtemas de ella.

Guadalupe Monserrat Ballinas Zárate

"Payasos y risas"

El día de ayer sábado dieciocho de mayo del dos mil trece, asistí junto con mi familia a una fiesta infantil, pues se celebró el cumpleaños de Greco, el hijo de una vecina y amiga de mis padres.

Eran las cuatro de la tarde cuando llegamos a la casa de la vecina, pero nos dimos cuenta que no habían llegado más invitados. Entonces nos fuimos a la cocina para ver en que ayudábamos.

Nos dijeron que los hombres ayudaran a poner sillas y la lona; y que las mujeres pintáramos los centros de mesa, pero que también podíamos terminar de hacer la comida. Yo ayudé a pintar, porque no me gusta cocinar.

Después nos comentaron que el payaso debería de llegar a las cuatro y media de la tarde, pero ya pasaba de aquella hora. La vecina se comenzó a preocupar, pero le dijeron que mejor llamara, para salir de la duda. Al terminar de hablar por teléfono, nos dijo que el payaso había cancelado el contrato de un momento a otro. Todos nos enojamos y comenzamos a ver quién conocía a otro payaso, para que fuera a dar su show.

En eso llegó otra invitada y le comentaron lo sucedido, entonces ella le habló a una amiga y esta le dijo que tenía el número de celular de un amigo que le gustaba hacerla de payaso. Entonces le llamaron a aquel muchacho, y éste les dijo que estaba desocupado y que asistiría a la fiesta, con la condición que lo fueran a traer por la colonia La Cascada. Uno de los tíos de Greco, se fue rápido a traerlo.

Así se resolvió el problema del payaso, y la fiesta continuó con su curso. Todos, niños, jóvenes y adultos, nos divertimos con éste gracioso personaje. Y además el festejado estuvo muy feliz y contento con su fiesta.

Alumna: Guadalupe Monserrat Ballinas Zárate.

lunes, 20 de mayo de 2013

VIEJO PAPEL

Qué viejo está el papel en el que escribo,

Me asombro,

De haber sido amor

Ya se hubiera ido

O muerto tal vez

¿Por qué no hacen mujeres de papel?

Qué buena idea

Sin duda, una mujer de papel me caería bastante bien

Que tuviera pies de papel

Piernas de papel

Pechos de papel

Y corazón de papel

Donde le pueda yo escribir mi nombre

Lo malo

Es que si se mojara

Perdiera su figura

O si hay mucho viento

Se la llevara a tierras lejanas

Pero bueno, con mi nombre en su pecho la vendrían a dejar a mi casa

Podría doblarla en un pedacito y echarla en mi bolsa

Podríamos viajar mucho y pagar un solo pasaje

Su piel seria lisa y le dibujaría lunares donde quisiera

Le dibujaría su rostro

Y si no me gusta

Se lo despinto y lo vuelvo a hacer

Qué lindo seria

Le pintaría sus cabellos de mil colores

Le dibujaría una cicatriz en el codo, para que no fuera perfecta

La llevaría al parque para que todos la vieran

Y la llevaría al museo para que la exhibieran

Con una leyenda en su pierna:

“Qué viejo está el papel en el que escribo

Me asombro,

De haber sido amor

Ya se hubiera ido

O muerto tal vez”

Fernando Javier Cruz